Una prueba bastante clara de que los neandertales enterraban a sus muertos

 


Un equipo multidisciplinar liderado por investigadores españoles (Universidad del País Vasco) y franceses ha demostrado, utilizando una variedad de criterios, que un niño neandertal fue enterrado, probablemente hace unos 41.000 años, en el sitio de La Ferrassie (Dordoña). Hasta ahora había bastante seguridad de que los neandertales enterraban a sus muertos, ya que se han descubierto decenas de esqueletos de neandertales enterrados en Eurasia, pero algunos científicos seguían siendo escépticos. Ahora parece bastante evidente.
 

En La Ferrassie se habían descubierto seis esqueletos neandertales a principios del siglo XX y un séptimo entre 1970 y 1973, perteneciente a un niño de alrededor de dos años. Durante casi medio siglo, las colecciones asociadas a este espécimen permanecieron sin analizar en los archivos de un museo. Pero ahora se han reabierto los cuadernos de excavación y revisado el material, revelando 47 nuevos huesos humanos no identificados durante la excavación y sin duda pertenecientes al mismo esqueleto. Los científicos realizaron un análisis minucioso de los huesos: estado de conservación, estudio de proteínas, genética, datación, etc. Regresaron a La Ferrassie con la esperanza de encontrar más fragmentos del esqueleto; y aunque no se descubrieron nuevos huesos, utilizando los cuadernos de sus predecesores, pudieron reconstruir e interpretar la distribución espacial de los restos humanos y los raros huesos de animales asociados.
 

Demostraron que el esqueleto había sido enterrado en una capa sedimentaria que se inclinaba hacia el oeste (la cabeza, hacia el este, estaba más alta que la pelvis), mientras que las otras capas estratigráficas del sitio se inclinaban hacia el noreste. Los huesos, que estaban relativamente dispersos, habían permanecido en su posición anatómica. Su conservación, mejor que la un bisonte y otros herbívoros que se encuentran en el mismo estrato, indica un entierro rápido después de la muerte. Finalmente, un hueso diminuto, identificado como humano por las proteínas y como neandertal por su ADN mitocondrial, fue datado directamente usando carbono-14. Con alrededor de 41,000 años, esto lo convierte en uno de los restos neandertales más recientes con fecha directa.
 

Los nuevos datos prueban que el cuerpo de este niño neandertal de dos años fue depositado a propósito en un pozo excavado en una capa sedimentaria hace unos 41.000 años; sin embargo, serán necesarios más descubrimientos para comprender la cronología y la extensión geográfica de las prácticas funerarias neandertales.
 

Bibliografía: Antoine Balzeau y otros, Scientific Reports,, 2020; 10 (1) DOI: 10.1038/s41598-020-77611-z.

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