Las tormentas de polvo de Marte contribuyen a que pierda mucha agua

Gran tormenta de polvo en Marte en 2018 (ESA / DLR / FU BERLIN / CC BY-SA 3.0 IGO)

 No son muy habituales las tormentas de polvo en Marte. Al parecer solo hay una realmente grande, que cubre todo el planeta, una vez cada década. Pero a los exploradores marcianos una de ellas le ha salido cara: la de 2018, que arruinó al vehículo Opportunity de la NASA, ya que cubrió irremediablemente sus paneles solares.

Se ha hecho un estudio según el cual estas tormentas pueden ser responsables de que el planeta sea tan escaso en agua, habiendo muestras de que hubo un tiempo, hace miles de millones de años, en que tenía mucha. Hay múltiples imágenes que muestran ríos y deltas de mares fosilizados.

Siempre se ha pensado que el agua no podía escapar del planeta en forma de vapor porque la atmósfera es gélida y el vapor debería haber retornado en forma de nieve. Otra forma de perderse agua es su descomposición en hidrógeno y oxígeno por la luz ultravioleta del Sol. Como esos gases son más ligeros que el dióxido de carbono que forma la atmósfera marciana, “flotan” por encima de este y escapan del planeta hacia el espacio exterior. Pero los científicos no creen que este mecanismo sea responsable de la pérdida de grandes cantidades de agua,

Ahora se ha propuesto una nueva causa de pérdida de agua en Marte: las enormes tormentas de polvo. Durante la tormenta de 2018, ya se observó que sobre los remolinos de polvo se acumulaba gran cantidad de agua en fase de vapor. Cuatro años antes se había observado la presencia de grandes cantidades de hidrógeno en la atmósfera superior cuya única fuente solo podía ser agua. Desde entonces se ha encontrado evidencia de agua en la atmósfera de Marte durante el verano del hemisferio sur, cuando el calor solar levanta polvo.

Se ha propuesto que el polvo genera una retroalimentación positiva que bombea agua a la atmósfera superior. Las partículas de polvo calentadas por el Sol irradian calor a la atmósfera inferior, impulsando vientos que levantan más polvo, lo que a su vez genera más calor y más polvo. Una atmósfera más cálida puede contener más vapor de agua, y es probable que el propio polvo arrastre agua consigo mientras se arremolina hacia la atmósfera superior.

Los niveles de agua aumentan gradualmente durante el verano austral, pero las tormentas de polvo regionales y globales provocan los picos más grandes. En el transcurso de dos días cerca del inicio de la tormenta de 2018, la abundancia de agua en la atmósfera superior, normalmente alrededor de 3 partes por millón, aumentó a más del doble; para el pico del verano, la tormenta y el calentamiento general finalmente se combinaron para llevar esos niveles a 60 partes por millón.

Cuando el agua sube a la parte superior de la atmósfera, la luz ultravioleta la descompone fácilmente, lo que permite que el hidrógeno y el oxígeno que se producen escapen al espacio. Además, se cree que el dióxido de carbono, ionizado por partículas del viento solar que bombardea la atmósfera, descompone también a las moléculas de agua.

Se cree que Marte ha perdido tanta agua que, de mantenerla aún, podría formar un océano de 25 metros de profundidad media a lo largo y ancho del todo el planeta. En todo caso, no se sabe cuándo empezó esta pérdida masiva. Se piensa que el planeta alguna vez tuvo un campo magnético protector que falló al principio de su historia, lo que hizo que el viento solar penetrara más profundamente en la atmósfera, generara tormentas de polvo globales y estas provocaran la pérdida de agua.

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