La vacuna anti-SRAS-Cov-2 de Moderna tiene menos exigencias de temperatura que la de Pfizer por lo que será más fácilmente distribuible

 

Los contenedores Arktek, que mantuvieron las vacunas contra el ébola a –80 ° C en África subsahariana, podrían usarse para transportar vacunas anti-SRAS-CoV-2. OMS / S. Hawkey.

Las dos vacunas contra el virus SRAS-CoV-19 que parece que están más desarrolladas (la de las compañías BioNTech-Pfizer y la de Moderna) se basan en la misma nueva tecnología de hebras de ARN (ácido ribonucleico) mensajero (ARNm) introducidas dentro de nanopartículas lipídicas. Lo que hacen estas vacunas es proporcionar al organismo una plantilla de ARNm para producir la proteína espicular clave de la cubierta del SRAS-CoV-2, el virus que causa la enfermedad por el nuevo coronavirus de 2019 (ecovi-19). Luego, la proteína se mueve a la superficie de las células y desencadena una respuesta inmune.

El problema es que el ARNm es relativamente lábil en comparación con las proteínas o fragmentos de proteínas que a menudo componen las vacunas convencionales, y se escinde fácilmente a temperatura ambiente. Además, las enzimas ribonucleasas que catalizan la hidrólisis del ARN en componentes más pequeños están en todas partes, incluso en el ambiente controlado del laboratorio, procedentes de fuentes como el aliento y la piel de los trabajadores. Por eso, estas vacunas tienen unas exigencias de tratamiento y conservación muy estrictas. La más crítica y que complicará su distribución mundial es la temperatura. Ambas se tienen que mantener a temperaturas muy por debajo de la temperatura que pueden alcanzar los congeladores al uso.

Las vacunas se sintetizan dando al ARNm durante la producción y almacenamiento una protección insertándolo en un portador, concretamente una nanopartícula lipídica, que también protege al ARNm de las enzimas en la sangre una vez que se ha inyectado en el organismo. (Esta nanopartícula está diseñada deliberadamente para degradarse lentamente, de modo que no se acumule en el hígado ni cause otros daños).

En cuanto a los requerimientos térmicos, la vacuna de Moderna es mejor que la de Pfizer-BioNTech porque, según ha afirmado la compañía productora, puede soportar temperaturas de hasta –20 ºC, a diferencia de la de Pfizer, que tiene que estar a –70 ºC. Eso significa que la de Moderna debería ser más fácil de distribuir y almacenar, particularmente en zonas rurales y países en desarrollo que carecen de congeladores ultrafríos. No obstante, todo esto es lo que se supone, ya que diseñó el ARNm utilizado tanto por Moderna como por Pfizer-BioNTech, cree que los requisitos de temperatura en realidad no están claros.

Muchos tipos de vacunas deben almacenarse y transportarse congeladas a través de una cadena de frío. Se han encontrado formas de mantener una vacuna ultrafría, entre –60 °C y –80 °C, en lugares como el África subsahariana. Allí, durante los últimos 5 años, un termo de alta tecnología llamado Arktek ha ayudado a distribuir vacunas contra el ébola que deben mantenerse ultrafrías. El programa lo financia una organización sin fines de lucro instituida por la Fundación Bill y Melinda Gates, que también está tratando de crear sistemas que hagan funcionar una cadena de suministro adecuada para la vacuna de la ecovi-19.
 

Pfizer empaquetará envíos de 200 a 1000 viales, cada uno con cinco dosis en cajas aisladas con sensores térmicos sobre hielo seco para proporcionar el enfriamiento necesario. Las farmacias y los servicios médicos que carezcan de congeladores ultrafríos (cuyo precio ronda los 10000 euros) podrán mantener estas cajas térmicas durante aproximadamente 2 semanas rellenando el hielo seco cada 5 días; una vez extraída, la vacuna se puede refrigerar durante 5 días. Sin embargo, la vacuna de Moderna es estable durante 6 meses a –20 ° C, o en un congelador estándar. Moderna ha llegado a anunciar que su producto se puede mantener a temperaturas normales de refrigerador hasta 30 días, más de los 7 días inicialmente esperados.

La empresa alemana CureVac se está quedando atrás en la carrera de la vacuna de ARNm pero ha anunciado que su producto se mantiene estable durante 3 meses a 5 ºC. Su ARNm es distinto de los otros para favorecer su encapsulación en las nanopartículas, pues esta compañía cree que cuanto más compacto es el ARNm, menos susceptible es a la degradación.

Otra opción es liofilizar las vacunas de ARNm; luego se reconstituirían con agua en el punto de entrega, como se hace con otras vacunas. Pfizer ha dicho que está trabajando en una forma en polvo de su vacuna.

Varias otras vacunas no basadas en ARNm tampoco requerirían almacenamiento en el congelador. Pero no se sabe si su porcentaje de eficacia será tan bueno como las de ARNm. 

(Fuente: Sciencemag.org)

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