La obra de arte más cara del mundo (objetivamente hablando): 2,16 kg de platino y 8601 diamantes

 


 La obra de arte contemporánea más cara del mundo, en términos del valor de sus materias primas, es la representación de un cráneo humano moldeado con más de dos kilos de platino y engastado con 8601 diamantes de más de 1100 quilates en total (0,22 kilos), incluido uno de 52,4 quilates de color rosa y en forma de pera colocado en la frente. En 2007, los materiales de esta obra de arte, titulada Por el amor de Dios, se valoraban en unos 22 millones de euros. La pieza se obtuvo a partir del cráneo de un hombre de unos 35 años que se cree que vivió entre 1720 y 1810; sus dientes originales también se incorporaron a la obra de arte. Su autor es el inglés Damien Hirst. La valoró en unos 75 millones de euros.

El artista dijo que se había inspirado en una calavera azteca de color turquesa que se conserva en el Museo Británico, pero un amigo suyo dijo posteriormente que la idea había sido suya y que el otro se la había copiado. También hubo polémica es la supuesta venta de la obra, pues se dieron varias informaciones contradictorias o poco fiables sobre la misma. El autor aseguró que el cráneo lo compró un grupo de inversión. Pero otras fuentes aseguran que la obra no se ha vendido y además rebajan los precios de los materiales que se indicaron inicialmente.  



En cualquier caso, no es esta la obra de arte a la que le ha puesto un precio más alto su autor vivo. La más cara vendida en una subasta es “Conejo”, de Jeff Koons, que se vendió en unos 84 millones de euros a pesar de que su material de construcción es relativamente muy barato: acero inoxidable al cromo-níquel.  Este autor utiliza a menudo ese material. Ya anteriormente había creado "Perro de globos (naranja)", que también se vendió por una millonada.

En general, el valor de las obras que se venden en los mercados de arte no tiene nada que ver con el valor de los materiales que se utilizan. El precio de la pieza lo establece el propio artista y la aceptación del precio por los compradores está en función de muchas variables poco objetivas y nada relacionadas con el costo real de los materiales. Hay muchos ejemplos de obras hechas con materiales baratos que han alcanzado muy altos precios.

Así, hay muchas obras hechas con objetos reciclados, muchas veces encontrados en la basura (maderas, ladrillos, plásticos…). En muchos casos, estos materiales son de tan mala calidad que los compradores de las obras de arte tienen que hacer inversiones posteriores para protegerlos de la degradación.

En la antigüedad también se usaban materiales caros en algunas ocasiones. Por ejemplo, la buena arcilla costaba su dinero, y no digamos el bronce o el mármol de calidad. Pero también se hacían obras de arte millonarias por “cuatro duros”. Por ejemplo, cualquier Van Gogh de los que hoy se valoran en decenas de millones de euros solo le costó a su autor (materialmente hablando, por supuesto) lo que valían los lienzos, los pigmentos y los pinceles, es decir, pocas decenas de euros.




Comentarios