El anuncio de la posible existencia de vida en Venus, puesto en cuarentena por la ciencia

 

(pixabay.con, licencia creative commons)

 Hace unas semanas unos investigadores publicaron que habían encontrado señales radiotelescópicas de que las nubes de Venus contenían fosfina, un compuesto tóxico que en la Tierra solo es producido en cantidades significativas por microorganismos y algunas reacciones químicas. Como los niveles de fosfina eran bastante altos en la atmósfera venusina, se pensó en la existencia allí de una biosfera microbiana flotante, según opinaron los investigadores. No obstante, estaban abiertos a otras interpretaciones y de hecho pidieron a la comunidad científica internacional que les dieran ideas sobre por qué podría haber tanta fosfina en Venus si no era producida por microorganismos.

No han tardado mucho en llegar las respuestas. Al menos cuatro estudios cuestionan los métodos utilizados o bien no han podido reproducir los resultados. Por esos, los investigadores que hicieron la propuesta están empezando a relativizar sus primeras afirmaciones.  Así, han dicho que los niveles de fosfina son por lo menos siete veces más bajos de lo que se informó la primera vez, lo que hace que los datos pierdan mucha significatividad, sin que por eso el equipo investigador descarte la posibilidad de existencia de “focos locales con niveles más altos de fosfina”.

Las observaciones utilizadas para respaldar el artículo inicial fueron tomadas por el telescopio James Clerk Maxwell, de Hawai y el gran telescopio de Atacama (ALMA), en Chile. Los telescopios son sensibles a la radiación emitida por la atmósfera de Venus y se pensó que la fosfina era responsable de una de las llamadas líneas de absorción del espectro obtenido. Pero los datos de ALMA eran inusualmente ruidosos y los investigadores tuvieron que usar una gran cantidad de variables para modelar y eliminar el ruido. Los críticos han señalado que una solución tan agresiva hace más probable el descubrimiento de un falso positivo.

Desde entonces, los científicos que trabajan en ALMA han descubierto errores de calibración que ayudan a explicar el ruido en los datos de Venus. Después de volver a analizar los datos, parece que siguen encontrando una banda de absorción correspondiente a fosfina, pero a niveles mucho más bajos que 1 parte por mil millones, lo que, de todos modos, sigue estando por encima de los niveles que podrían explicarse por procesos naturales, como erupciones volcánicas o rayos, según los autores de la hipótesis.

Sin embargo, otros investigadores han informado de que no encuentran en absoluto la banda de fosfina. Y además hay autores que señalan que la fosfina probablemente no sea la única forma de explicar la banda de absorción que se le atribuye, sino que esta banda podría ser un solapamiento de una banda correspondiente al dióxido de azufre, que es el gas que más abunda en las nubes de Venus, y otra de algún otro compuesto.  
 

Tampoco está clara la ubicación de la supuesta fosfina en la atmósfera de Venus, pues el telescopio ALMA solo debería poder identificar sustancias en altitudes superiores a los 70 kilómetros, y sin embargo se dijo que la fosfina está a 55.

(Fuente: Sciencemag.org).

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