Cómo conseguir que los pájaros nos ayuden a reciclar plásticos (pagándoles por su trabajo, claro)


Alguien ha tenido una buena idea que se está extendiendo: entrenar a pájaros para que recojan pequeñas piezas de plástico, metal u otros tipos de basuras de pequeño formato, la depositen en un contendor y a cambio reciban comida.
 

Para ello, hay que crear un comedero que utiliza sensores y un sistema adecuado (como un pequeño ordenador Raspberry Pi con una cámara). Los pájaros, y particularmente las urracas, que unen a su inteligencia su afán de recolectar pequeños objetos atractivos para ellas, dejan caer el objeto (por ejemplo, un tapón de una botella de plástico) en un agujero. Los sensores lo detectan y activan un dispensador que deja caer una bola de alimento. Los pájaros, al principio, esperan que salgan más comida, pero como no ocurre así, tras pensarlo un rato van a buscar otra pieza de plástico. Aprenden enseguida.
 

Al principio hay que entrenarlas, porque es muy azaroso que una urraca se decida a echar un objeto en un agujero, así, sin más. Se tarda unas dos semanas. Para ello, se atrae a los animales haciendo que el comedero suelte comida cada cierto tiempo, lo que se logra con un temporizador. Con eso se gana su interés y confianza, cosa que no es fácil porque las urracas adultas desconfían de todo. Había que tratar de no hacer ningún cambio en el artilugio para que no sospecharan de una encerrona.
En esos acercamientos, a veces presionaban un botón rojo y eso les daba más comida. Finalmente, se les dejan tapones de botellas, de plástico y de metal, al lado del dispositivo para favorecer la oportunidad de que los tomen y los dejen caer en el agujero. De hecho, acaban haciéndolo así. ¿Por qué lo hacen? No se sabe, pero obsérvese cómo este cuervo echa una botella de plástico en un contenedor:


 

Finalmente, cuando no tienen tapones cercanos, van a buscarlos. La primera persona que consta que ha hecho este adiestramiento de urracas ha sido un investigador en robótica e inteligencia artificial que se inspiró al verlas tratar de abrir las luminarias de su jardín (tarea bastante complicada) en busca de velas de parafina. Entonces, esta persona se preguntó si podría desafiar a las urracas a resolver ciertos trabajos. Y concretamente se le ocurrió que estos animales podrían ayudarlo a tener su jardín impoluto.
 

Al principio le costó mucho que las urracas viejas participaran. Pero todo cambió cuando una pareja construyó un nido en un cerezo junto a la máquina y cuatro polluelos nacieron en la primavera. Fueron los polluelos precisamente quienes comenzaron a investigar el dispositivo con toda confianza. Al final, uno de los polluelos descubrió cómo cambiar las tapas de las botellas por comida, y ha estado haciendo todo lo posible para limpiar el vecindario desde entonces. Curiosamente, sus hermanos están más interesados en robarle las recompensas que en recoger la basura ellos mismos.
 

El inventor espera usar a sus amigas urracas para que ayuden con tareas más molestas en el futuro, incluida la recolección de frutas caídas, colillas de cigarrillos y otras cosas de su césped y del vecindario. Siempre pagándoles el servicio, claro.
 

(Fuente: The Dodo y otras páginas de Internet)

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